9) La crisis del Sistema de la Restauración y la caída de la
Monarquía (1902- 1931)
9.1. Alfonso XIII y la crisis del sistema político de la Restauración: los
partidos dinásticos. Las fuerzas políticas de oposición: republicanos,
nacionalistas, socialistas y anarcosindicalistas.
En mayo de 1902, Alfonso XIII asumió el poder efectivo con tan solo 16 años,
poniendo fin a la regencia de su madre María Cristina de Habsburgo. Los principales
rasgos de su reinado fueron: su notable protagonismo político, a lo que
contribuyeron las muertes de Cánovas del Castillo (1897) y Sagasta (1903), líderes de
los principales partidos dinásticos; la gran inestabilidad y el resurgimiento del
protagonismo político de los militares, con los que simpatizaba el rey (Ley de
Jurisdicciones de 1906). Asimismo, este reinado se puede dividir en tres etapas: de
1902 a 1914, de 1914 a 1918 (Primera Guerra Mundial) y de 1918 a 1923. La
primera etapa de su reinado estuvo marcada por el regeneracionismo, corriente
ideológica que denunció el sistema político de la Restauración, y realizó
propuestas para la modernización del país. Los intentos de regeneración del
sistema y su fracaso se produjeron de 1902-1914. Hay intentos de modernización
promovidos por los partidos dinásticos del turno, Conservador y Liberal. Y del
regeneracionismo partió el revisionismo político, para dar un nuevo impulso a la
política de la Restauración.
Silvela lideró el Partido Conservador tras el asesinato de Cánovas. En sus cortos
gobiernos inició una política reformista, para ello creó los ministerios de Instrucción
Pública y de Agricultura; Fdez. Villaverde reformó la Hacienda, y Eduardo Dato retomó
la legislación social iniciada en la I República.
Maura le sucedió en 1903 y protagonizó el revisionismo conservador; presidente
en el Gobierno corto (1903-1904) y en el Gobierno largo (1907-1909). Principal
representante del revisionismo conservador, que pretendió realizar una
“revolución desde arriba”; es decir, modificar lo estrictamente necesario sin alterar
sus bases. Maura emprendió reformas de carácter social y laboral: en 1908 creó el
Instituto Nacional de Previsión, embrión de un futuro sistema de seguridad social,
y en 1909 se promulgó la Ley de Huelga, más orientada a controlar las huelgas que
a garantizar el derecho a ejercerlas. Pero sin duda, su reforma fundamental fue la Ley
de Reforma Electoral de 1907, que introdujo el voto obligatorio y modificó el
artículo 29, por el que ya no sería necesario recurrir al fraude electoral en las
circunscripciones pequeñas.
Por otro lado, tras haberse reconocido los intereses de España en Marruecos en la
Conferencia Internacional de Algeciras (1906), se inició la ocupación militar en
febrero de 1909. Esto desencadenó una guerra contra los rifeños y Maura decretó la
movilización de los reservistas, cuyo reclutamiento forzoso generó descontento dado
que la guerra sólo interesaba a una minoría del ejército y a capitalistas. Paralelamente
en Barcelona, se sucedieron las manifestaciones y actos de violencia anticlerical
durante la llamada Semana trágica de Barcelona, ante los que el gobierno ejerció
una dura represión. El asesinato de Francisco Ferrer Guardia provocó una ola de
protesta internacional que el Partido Liberal (unido a republicanos y socialistas) usó
para desprestigiar al gobierno de Maura, que acabó presentando su dimisión.
Se inició así una nueva etapa del Partido Liberal (revisionismo liberal) con
Canalejas como presidente, que llevó a cabo una política de regeneración
democrática. Se buscó el apoyo popular mediante medidas de contenido social,
, como el establecimiento de la jornada laboral de nueve horas en las minas, la
regulación del trabajo de las mujeres o la supresión del impuesto de consumos; siendo
la más importante la Ley de Reclutamiento (1912), que implantó el servicio militar
obligatorio y acabó de manera parcial con el sistema de cuota. Canalejas murió
víctima de un atentado anarquista en 1912, y su muerte acentuó la crisis que vivían
los dos partidos dinásticos, rompiéndose el turno de los partidos e iniciándose el
enfrentamiento directo entre ambos grupos.
Al margen de los partidos dinásticos, las fuerzas políticas de oposición se fueron
reforzando, estas eran:
-El republicanismo principal fuerza de oposición, pero fragmentada en diversos
grupos, defendían el progreso y la justicia social. En el reinado de Alfonso XIII surgen
dos nuevos partidos: Partido Radical fundado (1908) por Lerroux, anticatalanista,
anticlerical y revolucionario; y el Partido Reformista (1912) fundado por
Melquiades Álvarez, más moderado, que llegaba a admitir la monarquía
democrática y social.
-Los nacionalismos. El más implantado era el catalán, y el partido más arraigado la
Lliga Regionalista, conservadora, que gobernó de 1914 a 1923. En 1906 nace
Solidaritat Catalana, agrupación interclasista para defender los derechos de
Cataluña. En 1917 nace Partit Republicá Catalá, y 1922 Acció Catalá y Estat
Catalá dirigida por Maciá. El republicanismo sería derrotado por la Lliga hasta su
unión en un solo partido en 1931, Esquerra Republicana de Catalunya.
El nacionalismo vasco seguía teniendo su principal expresión en el PNV que creó su
propio sindicato: Solidaridad de Obreros Vascos. También creció el nacionalismo
gallego (Solidaridad Gallega), junto al regionalismo valenciano y andaluz.
-Los socialistas. En su rama política (PSOE) y sindical (UGT) continuaban su lento
crecimiento, principalmente en Madrid, País Vasco y Asturias. Sin renunciar a la
revolución social, cada vez participaban más en la vida parlamentaria, así en 1910
Pablo Iglesias se convirtió en el primer socialista en acceder a las Cortes.
- Los anarcosindicalistas. En 1910 nace la Confederación Nacional de Trabajadores
(CNT) que llegó a ser el sindicato mayor de España, con gran crecimiento tras la
Primera Guerra Mundial. Se definía como revolucionaria y defendía la huelga y el
boicot hasta proceder a la huelga general revolucionaria.
9.2. La intervención en Marruecos. Repercusiones de la Primera
Guerra Mundial en España. La crisis de 1917 y el trienio bolchevique .
La primera etapa del reinado de Alfonso XIII estuvo marcada por el
regeneracionismo. La muerte de Canalejas (1912) truncaría el espíritu
regeneracionista abriendo un periodo de inestabilidad hasta la dictadura de 1923.
Las repercusiones de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) constituyeron un
punto de inflexión en el régimen de la Restauración. Cuando estalló el conflicto el
gobierno de Eduardo Dato declaró la neutralidad. La opinión pública se dividió
entre aliadófilos y germanófilos. La neutralidad le supuso a España un
crecimiento espectacular de la demanda exterior de sus productos, pero el
aumento de las exportaciones provocó un proceso inflacionista e incluso la
escasez de algunos productos básicos en el interior. Además, los beneficios de las
empresas no repercutieron en aumentos salariales equivalentes, sino que el
enriquecimiento empresarial vino acompañado del empobrecimiento general
de los trabajadores, y la subida de precios de productos de primera necesidad les
hizo perder poder adquisitivo.
Ante esta situación, comenzaron las protestas populares: motines, disturbios, y
Monarquía (1902- 1931)
9.1. Alfonso XIII y la crisis del sistema político de la Restauración: los
partidos dinásticos. Las fuerzas políticas de oposición: republicanos,
nacionalistas, socialistas y anarcosindicalistas.
En mayo de 1902, Alfonso XIII asumió el poder efectivo con tan solo 16 años,
poniendo fin a la regencia de su madre María Cristina de Habsburgo. Los principales
rasgos de su reinado fueron: su notable protagonismo político, a lo que
contribuyeron las muertes de Cánovas del Castillo (1897) y Sagasta (1903), líderes de
los principales partidos dinásticos; la gran inestabilidad y el resurgimiento del
protagonismo político de los militares, con los que simpatizaba el rey (Ley de
Jurisdicciones de 1906). Asimismo, este reinado se puede dividir en tres etapas: de
1902 a 1914, de 1914 a 1918 (Primera Guerra Mundial) y de 1918 a 1923. La
primera etapa de su reinado estuvo marcada por el regeneracionismo, corriente
ideológica que denunció el sistema político de la Restauración, y realizó
propuestas para la modernización del país. Los intentos de regeneración del
sistema y su fracaso se produjeron de 1902-1914. Hay intentos de modernización
promovidos por los partidos dinásticos del turno, Conservador y Liberal. Y del
regeneracionismo partió el revisionismo político, para dar un nuevo impulso a la
política de la Restauración.
Silvela lideró el Partido Conservador tras el asesinato de Cánovas. En sus cortos
gobiernos inició una política reformista, para ello creó los ministerios de Instrucción
Pública y de Agricultura; Fdez. Villaverde reformó la Hacienda, y Eduardo Dato retomó
la legislación social iniciada en la I República.
Maura le sucedió en 1903 y protagonizó el revisionismo conservador; presidente
en el Gobierno corto (1903-1904) y en el Gobierno largo (1907-1909). Principal
representante del revisionismo conservador, que pretendió realizar una
“revolución desde arriba”; es decir, modificar lo estrictamente necesario sin alterar
sus bases. Maura emprendió reformas de carácter social y laboral: en 1908 creó el
Instituto Nacional de Previsión, embrión de un futuro sistema de seguridad social,
y en 1909 se promulgó la Ley de Huelga, más orientada a controlar las huelgas que
a garantizar el derecho a ejercerlas. Pero sin duda, su reforma fundamental fue la Ley
de Reforma Electoral de 1907, que introdujo el voto obligatorio y modificó el
artículo 29, por el que ya no sería necesario recurrir al fraude electoral en las
circunscripciones pequeñas.
Por otro lado, tras haberse reconocido los intereses de España en Marruecos en la
Conferencia Internacional de Algeciras (1906), se inició la ocupación militar en
febrero de 1909. Esto desencadenó una guerra contra los rifeños y Maura decretó la
movilización de los reservistas, cuyo reclutamiento forzoso generó descontento dado
que la guerra sólo interesaba a una minoría del ejército y a capitalistas. Paralelamente
en Barcelona, se sucedieron las manifestaciones y actos de violencia anticlerical
durante la llamada Semana trágica de Barcelona, ante los que el gobierno ejerció
una dura represión. El asesinato de Francisco Ferrer Guardia provocó una ola de
protesta internacional que el Partido Liberal (unido a republicanos y socialistas) usó
para desprestigiar al gobierno de Maura, que acabó presentando su dimisión.
Se inició así una nueva etapa del Partido Liberal (revisionismo liberal) con
Canalejas como presidente, que llevó a cabo una política de regeneración
democrática. Se buscó el apoyo popular mediante medidas de contenido social,
, como el establecimiento de la jornada laboral de nueve horas en las minas, la
regulación del trabajo de las mujeres o la supresión del impuesto de consumos; siendo
la más importante la Ley de Reclutamiento (1912), que implantó el servicio militar
obligatorio y acabó de manera parcial con el sistema de cuota. Canalejas murió
víctima de un atentado anarquista en 1912, y su muerte acentuó la crisis que vivían
los dos partidos dinásticos, rompiéndose el turno de los partidos e iniciándose el
enfrentamiento directo entre ambos grupos.
Al margen de los partidos dinásticos, las fuerzas políticas de oposición se fueron
reforzando, estas eran:
-El republicanismo principal fuerza de oposición, pero fragmentada en diversos
grupos, defendían el progreso y la justicia social. En el reinado de Alfonso XIII surgen
dos nuevos partidos: Partido Radical fundado (1908) por Lerroux, anticatalanista,
anticlerical y revolucionario; y el Partido Reformista (1912) fundado por
Melquiades Álvarez, más moderado, que llegaba a admitir la monarquía
democrática y social.
-Los nacionalismos. El más implantado era el catalán, y el partido más arraigado la
Lliga Regionalista, conservadora, que gobernó de 1914 a 1923. En 1906 nace
Solidaritat Catalana, agrupación interclasista para defender los derechos de
Cataluña. En 1917 nace Partit Republicá Catalá, y 1922 Acció Catalá y Estat
Catalá dirigida por Maciá. El republicanismo sería derrotado por la Lliga hasta su
unión en un solo partido en 1931, Esquerra Republicana de Catalunya.
El nacionalismo vasco seguía teniendo su principal expresión en el PNV que creó su
propio sindicato: Solidaridad de Obreros Vascos. También creció el nacionalismo
gallego (Solidaridad Gallega), junto al regionalismo valenciano y andaluz.
-Los socialistas. En su rama política (PSOE) y sindical (UGT) continuaban su lento
crecimiento, principalmente en Madrid, País Vasco y Asturias. Sin renunciar a la
revolución social, cada vez participaban más en la vida parlamentaria, así en 1910
Pablo Iglesias se convirtió en el primer socialista en acceder a las Cortes.
- Los anarcosindicalistas. En 1910 nace la Confederación Nacional de Trabajadores
(CNT) que llegó a ser el sindicato mayor de España, con gran crecimiento tras la
Primera Guerra Mundial. Se definía como revolucionaria y defendía la huelga y el
boicot hasta proceder a la huelga general revolucionaria.
9.2. La intervención en Marruecos. Repercusiones de la Primera
Guerra Mundial en España. La crisis de 1917 y el trienio bolchevique .
La primera etapa del reinado de Alfonso XIII estuvo marcada por el
regeneracionismo. La muerte de Canalejas (1912) truncaría el espíritu
regeneracionista abriendo un periodo de inestabilidad hasta la dictadura de 1923.
Las repercusiones de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) constituyeron un
punto de inflexión en el régimen de la Restauración. Cuando estalló el conflicto el
gobierno de Eduardo Dato declaró la neutralidad. La opinión pública se dividió
entre aliadófilos y germanófilos. La neutralidad le supuso a España un
crecimiento espectacular de la demanda exterior de sus productos, pero el
aumento de las exportaciones provocó un proceso inflacionista e incluso la
escasez de algunos productos básicos en el interior. Además, los beneficios de las
empresas no repercutieron en aumentos salariales equivalentes, sino que el
enriquecimiento empresarial vino acompañado del empobrecimiento general
de los trabajadores, y la subida de precios de productos de primera necesidad les
hizo perder poder adquisitivo.
Ante esta situación, comenzaron las protestas populares: motines, disturbios, y