Sexenio democrático
Definiciones
Consumos
Impuestos sobre la compra de productos de primera necesidad.
Quintas
Conjuntos de jóvenes que entraban cada año para cumplir el servicio militar, se
llama así porque de cada cinco que eran elegidos uno se libraba por haber
pagado una cantidad.
Voluntarios de la libertad
Nombre que recibían los de la Milicia Nacional durante el sexenio como milicia
urbana en defensa de la revolución.
Alfonsinos
Partidarios del retorno de los Borbones en la persona del hijo de Isabel II, el
futuro rey Alfonso XII.
Ley de fugas
Ejecución extrajudicial y alegal aplicada en la supuesta huida de un detenido,
que era abatido a tiros con el pretexto de que quería escapar.
Bakuninista
Seguidor de las teorías de Mijaíl Bakunin, uno de los más importantes teóricos
del anarquismo.
, Apuntes
Tema 5
1. La revolución de septiembre y el gobierno provisional
El malestar político, económico y social era síntoma de que el modelo político
isabelino estaba agotado. Progresistas y demócratas firmaron en 1866 el pacto
de Ostende, primer episodio de un movimiento que acabó con el reinado de
Isabel II. En enero de 1868 se sumó la Unión Liberal.
La “Gloriosa” revolución
El levantamiento militar del almirante Juan Bautista Topete en la bahía de Cádiz
el 19 de septiembre de 1868 dio paso a un movimiento revolucionario conocido
como “La Gloriosa”. Esta revolución tuvo algunas peculiaridades: fue resultado
de una alianza entre progresistas y unionistas, con la aprobación de los
demócratas; aunque intervinieron militares de prestigio, hubo una presencia
destacada de civiles de las clases burguesas y medias; el objetivo era derrocar a
la reina, no acabar con un gobierno; la difusión fue rápida y su éxito dio lugar a
un amplio programa de reformas.
El verdadero ideario revolucionario lo aportaba el partido demócrata que
pedía el sufragio universal, la supresión de los consumos y quintas, y se
centraba en la defensa de las clases medias y trabajadoras.
Sin embargo, también fue un movimiento organizado desde el poder político y
militar para acabar con el bloqueo parlamentario, promovido por la reina, que
impedía a los progresistas gobernar. También para afrontar la pésima situación
económica, que perjudicaba a las empresas ferroviarias.
En ese sentido fue una revolución «falseada», pues las juntas y los
movimientos de base popular fueron pronto excluidos o perseguidos. El fin,
pues, de la revolución era completar la transición iniciada en 1833 hacia una
sociedad burguesa, apoyada en un sistema capitalista eficaz dominado por
hombres de negocios vinculados al poder político.
La revolución se extendió pronto desde Cádiz por toda la Península. La
incapacidad para frenar la sublevación quedó de manifiesto en la batalla del
puente de Alcolea (Córdoba) el 28 de septiembre. El triunfo de los sublevados
provocó que el día 30 Isabel II se fuera a Francia. El gobierno entregó el poder
en Madrid a una Junta Superior Revolucionaria.
, Se formaron juntas revolucionarias en toda España, pero la deriva radical fue
cortada con rapidez. El programa revolucionario se limitó a pedir libertades
políticas y civiles, secularización del Estado, reforma de la Hacienda, libertad
económica y rechazo de los Borbones. Las juntas estuvieron dominadas por las
llamadas al orden y a preservar la propiedad, sin demandas radicales.
El gobierno provisional y su labor
El 3 de octubre la junta revolucionaria encomendaba al general Serrano la
formación de un gobierno provisional, que se constituyó el día 8, tras la
llegada del general Prim. Inmediatamente establecía la disolución de las
juntas. Muchos de sus miembros fueron compensados con puestos en
ayuntamientos y diputaciones. Sin embargo, en parte del país, las juntas
revolucionarias ocuparon un poder paralelo al del gobierno provisional. Su
programa variaba según predominaran progresistas o demócratas.
El gobierno provisional, presidido por Serrano, lo formaban cinco ministros
progresistas y cuatro unionistas; los demócratas quedaron fuera, y con ellos el
sector más revolucionario. Sus primeras medidas se dirigieron a controlar la
revolución: disolución de las juntas, reorganización de la Milicia Nacional,
desarme de los Voluntarios de la Libertad y restitución de la disciplina en el
ejército. Sagasta, ministro de la Gobernación, ordenó mantener el orden «a toda
costa», Una vez conseguido esto, el gobierno atendió algunas peticiones
populares y las promesas de la proclama del 19 de septiembre:
❖ Supresión del impuesto de consumos.
❖ Emancipación de los hijos de esclavos nacidos tras la revolución.
❖ Decreto de libertad de enseñanza y reforma de la segunda enseñanza.
❖ Decreto de libertad de imprenta.
Además, publicó un manifiesto a la nación con su programa de reformas,
cuyos pilares eran el sufragio universal y las libertades religiosas, de enseñanza,
de imprenta, de asociación y de reunión. También incluyeron medidas
económicas: una nueva moneda nacional, la peseta, y un arancel librecambista.
Este programa definía un orden social conservador y burgués.
Esto distanció del gobierno al sector republicano del partido demócrata, que
apostó por la república federal. Aunque en este partido también había un sector
moderado, que se inclinaba por la monarquía (cimbrios).
En diciembre el gobierno convocó elecciones municipales, que dieron el triunfo
a los republicanos en 20 capitales de provincia. En enero de 1869 tuvieron lugar
elecciones a Cortes constituyentes, con mayoría de progresistas y unionistas,
Definiciones
Consumos
Impuestos sobre la compra de productos de primera necesidad.
Quintas
Conjuntos de jóvenes que entraban cada año para cumplir el servicio militar, se
llama así porque de cada cinco que eran elegidos uno se libraba por haber
pagado una cantidad.
Voluntarios de la libertad
Nombre que recibían los de la Milicia Nacional durante el sexenio como milicia
urbana en defensa de la revolución.
Alfonsinos
Partidarios del retorno de los Borbones en la persona del hijo de Isabel II, el
futuro rey Alfonso XII.
Ley de fugas
Ejecución extrajudicial y alegal aplicada en la supuesta huida de un detenido,
que era abatido a tiros con el pretexto de que quería escapar.
Bakuninista
Seguidor de las teorías de Mijaíl Bakunin, uno de los más importantes teóricos
del anarquismo.
, Apuntes
Tema 5
1. La revolución de septiembre y el gobierno provisional
El malestar político, económico y social era síntoma de que el modelo político
isabelino estaba agotado. Progresistas y demócratas firmaron en 1866 el pacto
de Ostende, primer episodio de un movimiento que acabó con el reinado de
Isabel II. En enero de 1868 se sumó la Unión Liberal.
La “Gloriosa” revolución
El levantamiento militar del almirante Juan Bautista Topete en la bahía de Cádiz
el 19 de septiembre de 1868 dio paso a un movimiento revolucionario conocido
como “La Gloriosa”. Esta revolución tuvo algunas peculiaridades: fue resultado
de una alianza entre progresistas y unionistas, con la aprobación de los
demócratas; aunque intervinieron militares de prestigio, hubo una presencia
destacada de civiles de las clases burguesas y medias; el objetivo era derrocar a
la reina, no acabar con un gobierno; la difusión fue rápida y su éxito dio lugar a
un amplio programa de reformas.
El verdadero ideario revolucionario lo aportaba el partido demócrata que
pedía el sufragio universal, la supresión de los consumos y quintas, y se
centraba en la defensa de las clases medias y trabajadoras.
Sin embargo, también fue un movimiento organizado desde el poder político y
militar para acabar con el bloqueo parlamentario, promovido por la reina, que
impedía a los progresistas gobernar. También para afrontar la pésima situación
económica, que perjudicaba a las empresas ferroviarias.
En ese sentido fue una revolución «falseada», pues las juntas y los
movimientos de base popular fueron pronto excluidos o perseguidos. El fin,
pues, de la revolución era completar la transición iniciada en 1833 hacia una
sociedad burguesa, apoyada en un sistema capitalista eficaz dominado por
hombres de negocios vinculados al poder político.
La revolución se extendió pronto desde Cádiz por toda la Península. La
incapacidad para frenar la sublevación quedó de manifiesto en la batalla del
puente de Alcolea (Córdoba) el 28 de septiembre. El triunfo de los sublevados
provocó que el día 30 Isabel II se fuera a Francia. El gobierno entregó el poder
en Madrid a una Junta Superior Revolucionaria.
, Se formaron juntas revolucionarias en toda España, pero la deriva radical fue
cortada con rapidez. El programa revolucionario se limitó a pedir libertades
políticas y civiles, secularización del Estado, reforma de la Hacienda, libertad
económica y rechazo de los Borbones. Las juntas estuvieron dominadas por las
llamadas al orden y a preservar la propiedad, sin demandas radicales.
El gobierno provisional y su labor
El 3 de octubre la junta revolucionaria encomendaba al general Serrano la
formación de un gobierno provisional, que se constituyó el día 8, tras la
llegada del general Prim. Inmediatamente establecía la disolución de las
juntas. Muchos de sus miembros fueron compensados con puestos en
ayuntamientos y diputaciones. Sin embargo, en parte del país, las juntas
revolucionarias ocuparon un poder paralelo al del gobierno provisional. Su
programa variaba según predominaran progresistas o demócratas.
El gobierno provisional, presidido por Serrano, lo formaban cinco ministros
progresistas y cuatro unionistas; los demócratas quedaron fuera, y con ellos el
sector más revolucionario. Sus primeras medidas se dirigieron a controlar la
revolución: disolución de las juntas, reorganización de la Milicia Nacional,
desarme de los Voluntarios de la Libertad y restitución de la disciplina en el
ejército. Sagasta, ministro de la Gobernación, ordenó mantener el orden «a toda
costa», Una vez conseguido esto, el gobierno atendió algunas peticiones
populares y las promesas de la proclama del 19 de septiembre:
❖ Supresión del impuesto de consumos.
❖ Emancipación de los hijos de esclavos nacidos tras la revolución.
❖ Decreto de libertad de enseñanza y reforma de la segunda enseñanza.
❖ Decreto de libertad de imprenta.
Además, publicó un manifiesto a la nación con su programa de reformas,
cuyos pilares eran el sufragio universal y las libertades religiosas, de enseñanza,
de imprenta, de asociación y de reunión. También incluyeron medidas
económicas: una nueva moneda nacional, la peseta, y un arancel librecambista.
Este programa definía un orden social conservador y burgués.
Esto distanció del gobierno al sector republicano del partido demócrata, que
apostó por la república federal. Aunque en este partido también había un sector
moderado, que se inclinaba por la monarquía (cimbrios).
En diciembre el gobierno convocó elecciones municipales, que dieron el triunfo
a los republicanos en 20 capitales de provincia. En enero de 1869 tuvieron lugar
elecciones a Cortes constituyentes, con mayoría de progresistas y unionistas,