Taller obesidad Resumen biblio
La obesidad es considerada una enfermedad crónica compleja, multifactorial, que se
caracteriza por un aumento patológico de la cantidad corporal de grasa, con aumento
progresivo de su prevalencia, alcanzando proporciones de epidemia en algunos países.
Impacto de este crecimiento en el aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares,
y en enfermedades muy prevalentes como dislipemias, síndrome metabólico o
enfermedad coronaria. La obesidad aumenta sustancialmente el riesgo de padecer no
sólo diabetes y enfermedad cardiovascular, sino también ciertos tipos de cáncer y otras
enfermedades altamente prevalentes, de tal manera que se ha convertido en la
segunda causa de mortalidad prematura y evitable, después del tabaco.
La etiología de la obesidad es multifactorial. La obesidad es uno de los problemas de
salud más comunes asociado con los estilos de vida; de hecho, es la patología metabólica
más prevalente en los países desarrollados o en vías de desarrollo
Obesidad y sobrepeso no son entidades mutuamente excluyentes, forman parte del
mismo proceso, y es fundamental identificar adecuadamente a los pacientes afectados
para iniciar prevención y tratamiento.
Diagnóstico: La medida utilizada habitualmente para definir el sobrepeso y la obesidad en
adultos es el Índice de Masa Corporal (IMC) que se calcula realizando el cociente entre el
peso (en Kg) y el cuadrado de la talla (en metros). No obstante, el IMC presenta algunas
limitaciones como la sobreestimación del porcentaje de grasa en individuos musculosos
(deportistas) o la infravaloración en sujetos con baja masa magra (ancianos), y que la
relación entre IMC y grasa corporal no es la misma en distintas poblaciones. Por ello, se
recomienda medir también la circunferencia de la cintura para valorar el contenido graso
abdominal e identificar el riesgo relativo de desarrollar enfermedades asociadas.
Valor de IMC igual o superior a 30 Kg/m2
Los contenidos de los programas de prevención de la obesidad han de difundir consejos
sobre una alimentación saludable, fomentar el ejercicio físico y procurar cambios en los
estilos de vida de la población.
Tratamiento de la obesidad:
El objetivo de pérdida de peso no debe centrarse en alcanzar el peso ideal, sino en
conseguir pérdidas de peso (entre un 5-10% del peso inicial en la mayoría de los casos),
mantenidas a largo plazo.
Las herramientas disponibles a nuestro alcance incluyen modificaciones en el estilo de
vida (dieta, ejercicio físico, modificación conductual) y el tratamiento farmacológico. En
casos de especial gravedad y en individuos previamente bien seleccionados,tiene sus
indicaciones la cirugía bariátrica.
Dieta: La restricción energética de 500-1.000 Kcal/día respecto a la dieta habitual se
traduce en una pérdida ponderal de 0,5-1 Kg/semana, lo que representa un 8-10% del
peso corporal inicial a lo largo de 6 meses. Esta restricción no debería conllevar un aporte
calórico por debajo de 1.000-1.200 Kcal/día en mujeres y 1.200-1.600 Kcal/día en
hombres. Dado que el objetivo es mantener la reducción ponderal a largo plazo, las
modificaciones dietéticas deberán mantenerse de por vida.
La obesidad es considerada una enfermedad crónica compleja, multifactorial, que se
caracteriza por un aumento patológico de la cantidad corporal de grasa, con aumento
progresivo de su prevalencia, alcanzando proporciones de epidemia en algunos países.
Impacto de este crecimiento en el aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares,
y en enfermedades muy prevalentes como dislipemias, síndrome metabólico o
enfermedad coronaria. La obesidad aumenta sustancialmente el riesgo de padecer no
sólo diabetes y enfermedad cardiovascular, sino también ciertos tipos de cáncer y otras
enfermedades altamente prevalentes, de tal manera que se ha convertido en la
segunda causa de mortalidad prematura y evitable, después del tabaco.
La etiología de la obesidad es multifactorial. La obesidad es uno de los problemas de
salud más comunes asociado con los estilos de vida; de hecho, es la patología metabólica
más prevalente en los países desarrollados o en vías de desarrollo
Obesidad y sobrepeso no son entidades mutuamente excluyentes, forman parte del
mismo proceso, y es fundamental identificar adecuadamente a los pacientes afectados
para iniciar prevención y tratamiento.
Diagnóstico: La medida utilizada habitualmente para definir el sobrepeso y la obesidad en
adultos es el Índice de Masa Corporal (IMC) que se calcula realizando el cociente entre el
peso (en Kg) y el cuadrado de la talla (en metros). No obstante, el IMC presenta algunas
limitaciones como la sobreestimación del porcentaje de grasa en individuos musculosos
(deportistas) o la infravaloración en sujetos con baja masa magra (ancianos), y que la
relación entre IMC y grasa corporal no es la misma en distintas poblaciones. Por ello, se
recomienda medir también la circunferencia de la cintura para valorar el contenido graso
abdominal e identificar el riesgo relativo de desarrollar enfermedades asociadas.
Valor de IMC igual o superior a 30 Kg/m2
Los contenidos de los programas de prevención de la obesidad han de difundir consejos
sobre una alimentación saludable, fomentar el ejercicio físico y procurar cambios en los
estilos de vida de la población.
Tratamiento de la obesidad:
El objetivo de pérdida de peso no debe centrarse en alcanzar el peso ideal, sino en
conseguir pérdidas de peso (entre un 5-10% del peso inicial en la mayoría de los casos),
mantenidas a largo plazo.
Las herramientas disponibles a nuestro alcance incluyen modificaciones en el estilo de
vida (dieta, ejercicio físico, modificación conductual) y el tratamiento farmacológico. En
casos de especial gravedad y en individuos previamente bien seleccionados,tiene sus
indicaciones la cirugía bariátrica.
Dieta: La restricción energética de 500-1.000 Kcal/día respecto a la dieta habitual se
traduce en una pérdida ponderal de 0,5-1 Kg/semana, lo que representa un 8-10% del
peso corporal inicial a lo largo de 6 meses. Esta restricción no debería conllevar un aporte
calórico por debajo de 1.000-1.200 Kcal/día en mujeres y 1.200-1.600 Kcal/día en
hombres. Dado que el objetivo es mantener la reducción ponderal a largo plazo, las
modificaciones dietéticas deberán mantenerse de por vida.